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martes, 7 de mayo de 2013
Gente urgente
La gente urgente es la gente a la cual la situación le supera continuamente. Es incapaz de tomar perspectiva sobre las cosas, obtener una visión general y le es muy difícil comparar su situación y sus comportamientos de los de otros - ya que los demás no se sitúan en la misma esfera que los suyos y por lo tanto le es tremendamente difícil salir de sí mismo para poder entender a los demás - especialmente si hay gente alrededor.
Les cuesta entender el pensamiento abstracto (les es difícil salir de lo concreto del momento, ya que lo abstracto no suele tener una utilidad inmediata), y no digamos entender la ironía fina (digamos al estilo de masaenfurecida). En general tienen un sentido del humor muy del momento, muy de la caída, del gag, en el cual entran en inmersión para salir de él con una, generalmente sonora, carcajada.
La gente les pone nerviosos por lo general, salvo que tengan confianza, y en estos casos se vierten sobre la situación. Cualquier pequeña perturbación de la normalidad de cualquier persona de su entorno es tomado altamente en serio y como propio.
No hay tiempo para la filosofía. Urgente, urgente todo. Y mañana será otro día.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Gili-terapia
Parece que ahora, para hacer algo que te venga bien, mucha gente sólo se da permiso para hacerlo si le añade el sufijo "-terapia".
Esta moda asquerosa de que a cualquier cosa que te haga sentir bien, se le llama terapia. Nos hemos tragado la idea de que todos necesitamos terapia. Además, hablar de terapia implica también un componente de granularidad (solemos hablar de sesiones, limitadas en tiempo y lugar). Y el que más nos gusta: el sentimiento de que se ejerce algo controlado, consciente.
"Me doy este rato de futbolterapia que me relaja". Si tanto te gusta, céntrate en disfrutar lo que sea que estés haciendo, en vez de ponerle una etiqueta.
Y yendo a terapia, dejamos caer la responsabilidad que tanto nos pesa en manos de otro, el terapeuta (exista o no). Cómo nos infantiliza esto, pero no nos queremos dar cuenta - queremos seguir siendo bebés a los que nos conceden el permiso de esparcirnos durante un período de tiempo controlado. Ji ji.
Se usa la terapia como forma de darse un gusto, como si se estuviera pecando. Sí, de nuevo aparece por ahí el nefando cristianismo que llena de culpas a sus creyentes, y que como sociedades basadas en él sufrimos.
Ahora que los niños jueguen también será terapia, claro. Subrayo, por si no ha quedado claro, la demonización que se hace del hacer las cosas por gusto. Del necesitar darse permiso para hacer algo placentero.
Si te apetece acostarte con un desconocido, eso es sexoterapia. Yo siempre lo he llamado follar. Y cuando se trata de sesión con terapeuta, prostitución.
martes, 24 de agosto de 2010
Sitio web de terapia Gestalt
Estoy trabajando en crear un sitio web completo de terapia Gestalt.
Espero que esté listo en breves. Tendrá las siguientes secciones:
- Registro de usuarios. Los usuarios que se registren podrán acceder a más material y poder hacer más cosas. Por si lo estás pensando, será todo gratuito :)
- Blog. Habrá un blog del sitio en sí, digamos un blog "oficial", pero cualquier usuario podrá abrir su blog personal también.
- Artículos. Un apartado especial para artículos, donde se tratarán temas concretos y un punto más formales que en el blog.
- Foro. Habrá un foro para comentar y compartir impresiones y experiencias.
- Eventos. Habrá un calendario con los eventos que ocurran. Esto será especialmente útil para consultar los talleres que haya cada fin de semana, todos agrupados en un mismo sitio.
- Estado. Los usuarios tendrán un perfil con un estado (como en facebook) donde podrán ir poniendo cómo se sienten en ese momento.
Y muchas más cosas.
Hago este sitio porque me gustaría que hubiera algo así - un centro donde todos los interesados en esta forma de terapia tengamos un sitio común. Y bueno, siento que soy la persona indicada para hacerlo.
Agradezco comentarios con ideas y sugerencias o simples mensajes de apoyo :)
Si hay algo que no he dicho y te gustaría que hubiera en un sitio así, no dudes en comentármelo!
Un abrazo a todos.
Espero que esté listo en breves. Tendrá las siguientes secciones:
- Registro de usuarios. Los usuarios que se registren podrán acceder a más material y poder hacer más cosas. Por si lo estás pensando, será todo gratuito :)
- Blog. Habrá un blog del sitio en sí, digamos un blog "oficial", pero cualquier usuario podrá abrir su blog personal también.
- Artículos. Un apartado especial para artículos, donde se tratarán temas concretos y un punto más formales que en el blog.
- Foro. Habrá un foro para comentar y compartir impresiones y experiencias.
- Eventos. Habrá un calendario con los eventos que ocurran. Esto será especialmente útil para consultar los talleres que haya cada fin de semana, todos agrupados en un mismo sitio.
- Estado. Los usuarios tendrán un perfil con un estado (como en facebook) donde podrán ir poniendo cómo se sienten en ese momento.
Y muchas más cosas.
Hago este sitio porque me gustaría que hubiera algo así - un centro donde todos los interesados en esta forma de terapia tengamos un sitio común. Y bueno, siento que soy la persona indicada para hacerlo.
Agradezco comentarios con ideas y sugerencias o simples mensajes de apoyo :)
Si hay algo que no he dicho y te gustaría que hubiera en un sitio así, no dudes en comentármelo!
Un abrazo a todos.
martes, 22 de junio de 2010
Comisión de la competencia
Está el tema de la competencia muy latente últimamente en mi grupo. Es uno de los temas típicos de grupo, y en el mío no ha salido mucho todavía... a la luz.
Y acabo de recordar un comentario acerca de cómo vivo la competencia (a partir de un comportamiento mío que ella relacionó, con acierto, con mi manera de competir) que me hizo una fiel lectora de este blog, que recibí hace dos años, y que me ha dado una clave sobre uno de mis temas nucleares en mi grupo. Dos años después, durante los cuales no había relacionado los dos temas ni por asomo. Y ahora, empiezo a ver que están estrechamente relacionados... hasta un punto que me da un poco de miedo, aunque también de alivio porque me sentía un tanto atascado en eso.
Qué cosas tiene la Gestalt...
Y acabo de recordar un comentario acerca de cómo vivo la competencia (a partir de un comportamiento mío que ella relacionó, con acierto, con mi manera de competir) que me hizo una fiel lectora de este blog, que recibí hace dos años, y que me ha dado una clave sobre uno de mis temas nucleares en mi grupo. Dos años después, durante los cuales no había relacionado los dos temas ni por asomo. Y ahora, empiezo a ver que están estrechamente relacionados... hasta un punto que me da un poco de miedo, aunque también de alivio porque me sentía un tanto atascado en eso.
Qué cosas tiene la Gestalt...
Noches de boda - Letra Joaquin Sabina
El otro día estuve en el concierto de Joaquín Sabina, y noté que esta canción parece una declaración de principios gestáltica.
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
miércoles, 28 de abril de 2010
Energía y cerveza fría
Qué sensación más rara... es de energía, y hace que me siente raro estando sentado delante del ordenador. Pero me genera inquietud.
Ayer fui a correr, hace mucho que no corría tanto y además era agradable sentir el esfuerzo y el sudor. Me ayuda a sentir mi fuerza.
Y es una energía explosiva, y me cuesta focalizarla en algo intelectual, me apetece hacer deporte, correr, sexo, etc. ese tipo de placeres corporales, con los que para pasartelo bien bien, mejor con compañía. El interés que tengo en focalizarlo en algo intelectual, viene de que quería avanzar con unos proyectos que estoy haciendo. (Lapsus: en vez de intelectual había escrito individual... psicoanalistas, díganme qué coño significa eso). Me planteo si es que realmente quiero hacerlos... yo creo que sí, vaya. Tengo algo de miedo a no encontrar nada a lo que dedicarme y ser demasiado exigente con lo que hacer ("nada me vale", puesto neuróticamente).
Esta mañana he empezado a hacer la última memoria, pero enseguida ha entrado otra cosa entre medio y he tenido que salir de casa, o sea que me ha dado el tiempo justo para poner el título y dar un salto de página. Por algo se empieza.
Ayer fui a correr, hace mucho que no corría tanto y además era agradable sentir el esfuerzo y el sudor. Me ayuda a sentir mi fuerza.
Y es una energía explosiva, y me cuesta focalizarla en algo intelectual, me apetece hacer deporte, correr, sexo, etc. ese tipo de placeres corporales, con los que para pasartelo bien bien, mejor con compañía. El interés que tengo en focalizarlo en algo intelectual, viene de que quería avanzar con unos proyectos que estoy haciendo. (Lapsus: en vez de intelectual había escrito individual... psicoanalistas, díganme qué coño significa eso). Me planteo si es que realmente quiero hacerlos... yo creo que sí, vaya. Tengo algo de miedo a no encontrar nada a lo que dedicarme y ser demasiado exigente con lo que hacer ("nada me vale", puesto neuróticamente).
Esta mañana he empezado a hacer la última memoria, pero enseguida ha entrado otra cosa entre medio y he tenido que salir de casa, o sea que me ha dado el tiempo justo para poner el título y dar un salto de página. Por algo se empieza.
jueves, 15 de abril de 2010
Con otros ojos
A veces pienso en el hecho de que las profesiones ligadas con la salud mental, parecen estar cerca del decirle al otro lo que tiene que hacer.
De hecho lo están. Pero yo tengo un gran pudor con este tema - no me gusta nada decirle a nadie lo que tiene que hacer. Sería como ponerme por encima del otro. Me cuesta hacerlo incluso cuando se supone que soy la autoridad competente en un tema. Necesito mucho nivel de certeza para hacerlo.
Pero se me ha ocurrido también, que la óptica (enseguida entenderéis el doble sentido) está equivocada. El terapeuta no debe ser el guía que te dice por dónde ir. El terapeuta es como un oftalmólogo, pero que trata la vista interna.
Te gradúa las gafas, para que tú veas mejor. Para que seas tú quien, una vez ve mejor, tome sus propias decisiones respecto a las novedades. Y para acompañar en este descubrimiento de la realidad con otros ojos.
De hecho lo están. Pero yo tengo un gran pudor con este tema - no me gusta nada decirle a nadie lo que tiene que hacer. Sería como ponerme por encima del otro. Me cuesta hacerlo incluso cuando se supone que soy la autoridad competente en un tema. Necesito mucho nivel de certeza para hacerlo.
Pero se me ha ocurrido también, que la óptica (enseguida entenderéis el doble sentido) está equivocada. El terapeuta no debe ser el guía que te dice por dónde ir. El terapeuta es como un oftalmólogo, pero que trata la vista interna.
Te gradúa las gafas, para que tú veas mejor. Para que seas tú quien, una vez ve mejor, tome sus propias decisiones respecto a las novedades. Y para acompañar en este descubrimiento de la realidad con otros ojos.
viernes, 9 de abril de 2010
El amigo psicólogo
El amigo psicólogo es alguien que, cuando estás contándole algo que te pasa con tu pareja, te dice algo como que "claramente estás confluyendo". Que cuando tienes un problema con tu padre, te dice "deberías revisar tus tendencias edípicas". Que cuando le cuentas lo mal que lo estás pasando por un desamor, menciona palabras como "autoestima", "autoafirmación" y "retroflexión" en una sola frase y sin pestañear.
Eso sí, si te dice esto y tú lo entiendes, preocúpate porque quizás tú también seas un amigo psicólogo.
Eso sí, si te dice esto y tú lo entiendes, preocúpate porque quizás tú también seas un amigo psicólogo.
martes, 23 de marzo de 2010
Reinicio
Últimamente estoy pensando mucho en la fe como concepto y las religiones como plasmación práctica de este concepto, y su relación con la Gestalt.
Y no sólo con la terapia Gestalt, sino con otras corrientes de conocimiento personal - inclúyase psicología de todo tipo, tradiciones, creencias populares, evolución, etc. - y conocimiento científico.
Por ahora nada más invitar a aquellos que manejen inglés a la lectura de El Reinicio (The Reboot), escrito por "El pensador sudanés".
Sudán es un país islámico, que además de ser el más grande de África en extensión, es un puente geográfico entre el islam arábico y el áfrica negra. Una posición siempre rica en contrastes.
No me lo he terminado de leer, y honestamente no creo que lo haga porque se me suele olvidar luego, pero lo que he leído me parece muy interesante, por lo que se dice y sobre todo teniendo en cuenta quién lo dice.
Y no sólo con la terapia Gestalt, sino con otras corrientes de conocimiento personal - inclúyase psicología de todo tipo, tradiciones, creencias populares, evolución, etc. - y conocimiento científico.
Por ahora nada más invitar a aquellos que manejen inglés a la lectura de El Reinicio (The Reboot), escrito por "El pensador sudanés".
Sudán es un país islámico, que además de ser el más grande de África en extensión, es un puente geográfico entre el islam arábico y el áfrica negra. Una posición siempre rica en contrastes.
No me lo he terminado de leer, y honestamente no creo que lo haga porque se me suele olvidar luego, pero lo que he leído me parece muy interesante, por lo que se dice y sobre todo teniendo en cuenta quién lo dice.
lunes, 8 de marzo de 2010
Terapia Gestalt: Supervision
He encontrado un buen artículo sobre supervisión en terapia Gestalt. Un extracto:
MARCO BASICO DE LA SUPERVISION DE HUMANISTA GESTALTICA
Este escrito propone un marco que consiste en ocho elementos básicos que se consideran los más relevantes en la tarea del supervisor. Cada elemento se explorará más ampliamente. El foco principal está en los aspectos humanistas de la supervisión.
1 La persona en relación consigo y el ambiente.
2 Las "sub-categorías" de la persona o las así llamadas dinámicas internas (consciente e inconsciente.)
3 La familia.
4 El grupo (por ejemplo, el equipo del trabajo, el comité, el departamento, etc.)
5 La organización como una totalidad.
6 La comunidad interesada en la cual existe el sistema del cliente.
7 La sociedad particular y su cultura.
8 El Ser humano en este planeta.
La premisa principal de este marco es que hay una interdependencia compleja entre los niveles mencionados anteriormente y uno no puede trabajar en uno sin afectar ni ser afectado por los otros. Un proceso de supervisión efectivo, por lo tanto, requiere un nivel muy alto de DARSE CUENTA de esta interdependencia.
El supervisor debe entonces hacer todo su esfuerzo para desarrollar y usar estrategias de intervención dirigidas a los asuntos, preocupaciones y los efectos en varios niveles y en vías simultáneas.
Por ejemplo, un terapeuta puede haber desarrollado una garganta dolorida que no "se va" (un síntoma del cuerpo), al reflectar este terapeuta ha bloqueado una habilidad de comunicación (un asunto de la relación) y en una evaluación más amplia esta persona puede ser incapaz de hablar de "su versión" al mundo acerca de asuntos éticos para el temor de ser despedido de su organización (un asunto del sistema organizacional.) (A. Mindell, 1995)
El supervisor frente a tal terapeuta facilitará el darse cuenta de todos los procesos que surgen y que lo ayudaran a descubrir los bloqueos en el darse cuenta y facilitarán la integración de las partes en 'el conflicto' con el otro.
Más en : Secretos de la buena suerte - Arteterapia
MARCO BASICO DE LA SUPERVISION DE HUMANISTA GESTALTICA
Este escrito propone un marco que consiste en ocho elementos básicos que se consideran los más relevantes en la tarea del supervisor. Cada elemento se explorará más ampliamente. El foco principal está en los aspectos humanistas de la supervisión.
1 La persona en relación consigo y el ambiente.
2 Las "sub-categorías" de la persona o las así llamadas dinámicas internas (consciente e inconsciente.)
3 La familia.
4 El grupo (por ejemplo, el equipo del trabajo, el comité, el departamento, etc.)
5 La organización como una totalidad.
6 La comunidad interesada en la cual existe el sistema del cliente.
7 La sociedad particular y su cultura.
8 El Ser humano en este planeta.
La premisa principal de este marco es que hay una interdependencia compleja entre los niveles mencionados anteriormente y uno no puede trabajar en uno sin afectar ni ser afectado por los otros. Un proceso de supervisión efectivo, por lo tanto, requiere un nivel muy alto de DARSE CUENTA de esta interdependencia.
El supervisor debe entonces hacer todo su esfuerzo para desarrollar y usar estrategias de intervención dirigidas a los asuntos, preocupaciones y los efectos en varios niveles y en vías simultáneas.
Por ejemplo, un terapeuta puede haber desarrollado una garganta dolorida que no "se va" (un síntoma del cuerpo), al reflectar este terapeuta ha bloqueado una habilidad de comunicación (un asunto de la relación) y en una evaluación más amplia esta persona puede ser incapaz de hablar de "su versión" al mundo acerca de asuntos éticos para el temor de ser despedido de su organización (un asunto del sistema organizacional.) (A. Mindell, 1995)
El supervisor frente a tal terapeuta facilitará el darse cuenta de todos los procesos que surgen y que lo ayudaran a descubrir los bloqueos en el darse cuenta y facilitarán la integración de las partes en 'el conflicto' con el otro.
Más en : Secretos de la buena suerte - Arteterapia
martes, 9 de febrero de 2010
Introduccion a la PNL - Programacion Neurolinguistica
Este fin de semana pasado hice el introductorio del practitioner de PNL en el Institut Gestalt de Barcelona. Una muy buena experiencia.
Había leído al respecto en otros sitios, y me pareció muy interesante.
Es difícil explicar qué es, y no es algo que me apetezca abordar ahora. Me parece mejor explicar las presuposiciones en las que se basa.
Mientras escribo esto, pienso que la PNL va orientada al éxito y al cambio, y la Gestalt a la aceptación y paz interior. No he querido usar la palabra felicidad por sus connotaciones derivadas.
Algunos de los ejercicios que hicimos, los había hecho ya en Gestalt. Ya digo que tienen muchos puntos en común. Me parece un buen camino a recorrer y espero hacer el Practitioner pronto.
Había leído al respecto en otros sitios, y me pareció muy interesante.
Es difícil explicar qué es, y no es algo que me apetezca abordar ahora. Me parece mejor explicar las presuposiciones en las que se basa.
- El mapa no es el territorio. Las personas elaboramos mapas mentales acerca de la realidad y estos mapas entresacados de las vivencias subjetivas no se pueden confundir o tomar por la realidad.
- Por lo tanto. no es el territorio o la realidad lo que nos limita a las personas, sino las posibilidades disponibles percibidas a través de sus mapas. Los recursos, capacidades y creencias reflejados en nuestros mapas.
- Hay una diferencia evidente entre la realidad y la experiencia de realidad de un organismo.
- Toda persona tiene su propio mapa del mundo.
- Ningún mapa de alguien es más real o verdadero que el mapa de otro.
- Los mapas más efectivos son aquellos que disponen de un número amplio y rico de posibilidades y alternativas.
- Los seres humanos construimos nuestros modelos de mundo a través del sistema nervioso. Visual, auditiva y cinestésicamente.
- Hay una profunda interacción neuro-lingüística entre lenguaje y nuestro modelo neurológico del mundo. El lenguaje es una representación secundaria de la experiencia.
- Los mapas se pueden cambiar, enriquecer y ampliar para adecuarlos a la realización y felicidad que anhelamos.
- En la vida no existen fracasos sino sólo resultados de los que podemos aprender y construir.
- Es útil diferenciar el nivel de las conductas del nivel de identidad de las personas, el cual en ningún caso debe ser amenazado en su estima.
- Todas las personas funcionamos de la mejor manera posible en el contexto en que vivimos y escogemos la mejor opción; de manera que cualquier conducta-actitud tiene una intención positiva.
- A menudo las personas entramos en conflicto porque hay distintas partes internas con intereses y valores distintos.
- No podemos no comunicar y todo en la vida se puede tomar como mensaje que hay que saber entender.
- La comunicación se establece por canales conscientes e inconscientes.
- El sentido de la comunicación es la respuesta que obtenemos. A mayor responsabilidad sobre quienes somos y cómo nos comunicamos, más libertad y respeto conseguimos.
- Todos tenemos los recursos que necesitamos para orientar nuestra vida en la dirección que elijamos y cambiar.
- Lo que es posible para otra persona es posible para mí, si sé el cómo hacer.
- Si lo que hacemos no funciona, en lugar de elegir hacer más de lo mismo podemos hacer alguna otra cosa y asi desarrollar flexibilidad y crecimiento.
Mientras escribo esto, pienso que la PNL va orientada al éxito y al cambio, y la Gestalt a la aceptación y paz interior. No he querido usar la palabra felicidad por sus connotaciones derivadas.
Algunos de los ejercicios que hicimos, los había hecho ya en Gestalt. Ya digo que tienen muchos puntos en común. Me parece un buen camino a recorrer y espero hacer el Practitioner pronto.
martes, 19 de enero de 2010
Clases de Tai Chi
Hoy he empezado mis clases de Tai Chi Chuan.
El profesor es inglés, pero habla español perfectamente. Me salieron baratas, 22€ por el trimestre porque son municipales, pero me parece que el tío se da bastante caña o sea que está bien.
Hemos hecho muchos movimientos diferentes y yo iba un tanto perdido, pero a eso de la mitad ya le iba cogiendo el gusto.
En dos partes.
La primera parte ha sido Chi Kung para movilizar la energía. Son movimientos orientados a poner en marcha la energía corporal. A mí me ha gustado mucho el del vuelo del ganso.
La segunda parte ha sido Tai Chi en sí. Como dijo el maestro, se supone que la diferencia de los dos es que el Chi Kung es simplemente ejercicios para una buena salud y el Tai Chi es un arte marcial. Chi Kung significa "Trabajo de energía" en chino.
- Manos calientes
- Sensación de tranquilidad
- Mayor ligereza en el estómago
- Hormigueo en varias partes del cuerpo (para mí fueron sobre todo las piernas, la parte de las rodillas por detrás)
- Mareo (uno se sienta un poco y sigue cuando pueda)
- Molestia en los hombros/cuello: se quita con la práctica. Si es continua, no es normal.
Luego ha dado varias indicaciones de errores típicos, vicios que es importante corregir lo antes posible para que no se enquisten porque entonces cuesta más quitarlos.
- Poner la rodilla formando más de un ángulo recto con el pie. No debe pasar de ahí (salvo en posiciones donde hay un contrapeso con la otra pierna que lo complementa).
- Abrir los pies más de 45 grados cada uno. Se juega mucho con tener un pie adelantado en vertical, y el otro "dando soporte" en 45 grados. Abrirlo más en general es castigar a la rodilla.
- Dar pasos demasiado largos. Dice que se dá más en la gente más pequeña. Yo supongo que también en aquellos caracteres expansivos, del "quiero más", del "vamos a ver si puedo un poquito más", etc.
- Voltear las caderas. Las caderas son como una vasija llena de agua. Si la volcamos un poco, se cae el agua. Hay que intentar que no se caiga ni una gota.
- Voltear la cabeza demasiado(generalmente mirar a los pies). Si las caderas son como una vasija, hay que pensar que sobre la cabeza llevamos un ánfora llena de agua, tal que si la movemos verticalmente, se caerá.
Muy interesante. Me ha gustado mucho, además porque iba yo un poco acelerado (llevo en general unos días con un exceso de energía por quemar y tengo claro que no me la quiero quedar dentro) y aunque me ha costado entrar en un estado mental adecuado, en una horita nada más he notado un cambio importante. Sin embargo noto que por ahora me cuesta seguir los movimientos del sensei, son muchos para mí y me cuesta procesarlos y hacerlos a la vez. Supongo que todo llegará, pero me pasó parecido en un ejercicio de Tai Chi que hicimos en la formación Gestalt.
¡Y hasta aquí, que para una primera clase, no está nada mal!
El profesor es inglés, pero habla español perfectamente. Me salieron baratas, 22€ por el trimestre porque son municipales, pero me parece que el tío se da bastante caña o sea que está bien.
Hemos hecho muchos movimientos diferentes y yo iba un tanto perdido, pero a eso de la mitad ya le iba cogiendo el gusto.
Estructura de la clase
En dos partes.
La primera parte ha sido Chi Kung para movilizar la energía. Son movimientos orientados a poner en marcha la energía corporal. A mí me ha gustado mucho el del vuelo del ganso.
La segunda parte ha sido Tai Chi en sí. Como dijo el maestro, se supone que la diferencia de los dos es que el Chi Kung es simplemente ejercicios para una buena salud y el Tai Chi es un arte marcial. Chi Kung significa "Trabajo de energía" en chino.
Reacciones normales tras hacer Tai Chi
- Manos calientes
- Sensación de tranquilidad
- Mayor ligereza en el estómago
- Hormigueo en varias partes del cuerpo (para mí fueron sobre todo las piernas, la parte de las rodillas por detrás)
- Mareo (uno se sienta un poco y sigue cuando pueda)
- Molestia en los hombros/cuello: se quita con la práctica. Si es continua, no es normal.
Errores típicos en Tai Chi
Luego ha dado varias indicaciones de errores típicos, vicios que es importante corregir lo antes posible para que no se enquisten porque entonces cuesta más quitarlos.
- Poner la rodilla formando más de un ángulo recto con el pie. No debe pasar de ahí (salvo en posiciones donde hay un contrapeso con la otra pierna que lo complementa).
- Abrir los pies más de 45 grados cada uno. Se juega mucho con tener un pie adelantado en vertical, y el otro "dando soporte" en 45 grados. Abrirlo más en general es castigar a la rodilla.
- Dar pasos demasiado largos. Dice que se dá más en la gente más pequeña. Yo supongo que también en aquellos caracteres expansivos, del "quiero más", del "vamos a ver si puedo un poquito más", etc.
- Voltear las caderas. Las caderas son como una vasija llena de agua. Si la volcamos un poco, se cae el agua. Hay que intentar que no se caiga ni una gota.
- Voltear la cabeza demasiado(generalmente mirar a los pies). Si las caderas son como una vasija, hay que pensar que sobre la cabeza llevamos un ánfora llena de agua, tal que si la movemos verticalmente, se caerá.
Muy interesante. Me ha gustado mucho, además porque iba yo un poco acelerado (llevo en general unos días con un exceso de energía por quemar y tengo claro que no me la quiero quedar dentro) y aunque me ha costado entrar en un estado mental adecuado, en una horita nada más he notado un cambio importante. Sin embargo noto que por ahora me cuesta seguir los movimientos del sensei, son muchos para mí y me cuesta procesarlos y hacerlos a la vez. Supongo que todo llegará, pero me pasó parecido en un ejercicio de Tai Chi que hicimos en la formación Gestalt.
¡Y hasta aquí, que para una primera clase, no está nada mal!
miércoles, 6 de enero de 2010
Formacion en terapia Gestalt: a por tercero
Sigo el año que viene la formación en la misma escuela, si todo va bien. Me planteé hacer tercero en otra escuela, por ciertas diferencias en el estilo de cómo se hacen las cosas en ésta, y algunas consecuencias de esto en particular. Añadir que curso la formación en una localidad distinta a la que vivo, y en la cual también hay (y más) opciones de formación. Sin embargo, pensé lo siguiente.
Yo quiero finalizar mi formación. Eso por un lado. He llegado hasta finalizar segundo con un grupo de compañeros y aunque algunos se van, siento que la oportunidad de terminar con ellos el camino es única. Si empezara en otro sitio, no sería mejor ni peor a priori, pero sí sería nuevo. Siempre estoy a tiempo, si el dinero y el tiempo lo permiten, de hacer tercero con gente nueva, pero no con los mismos con los que empecé.
Personalmente, tengo un interés especial en el estudio de grupos y sus mecánicas internas. Así que de natural tiendo a quedarme hasta el final de la película, aunque sea por curiosidad. Y quizá también, por inercia. Hay varias situaciones donde me he movido por inercia, donde he seguido por no terminar.
Ya el año pasado, cuando se fueron tres componentes de primero a segundo (desconozco si esta tasa es grande, pequeña o típica – pero me consta que a veces pueden no salir los grupos para el año siguiente), lo resumí en una frase que removió alguna conciencia que otra: “se van los lobos, se quedan los corderos”. Sigo teniendo la misma sensación. Evidentemente no me refería tanto a la gente en sí, sino a las circunstancias, y en concreto a señalar que es tanto consecuencia de los que lo dejan por tomar ellos la decisión, como de la escuela por su estilo de funcionamiento. Una invitación a tomar conciencia de eso, a ver qué está pasando ahí. Hubo quien se lo tomó a lo personal(esto es, como un insulto), en cuyo caso me alegro de que esa frase le impactara y removiera porque le ayudó a ver que tenía un conflicto con eso.
Este año hay otra criba. Y ocurre algo parecido. Una cosa que sí me da miedo, es que los cursos sean cada vez más complacientes, más “aquí no pasa nada”, etc. ya que si los que nos quedamos lo hacemos por finalizar la formación, y estamos pensando más en el título que en la formación en sí, pues la propia formación se resentirá para convertirse en un “como si”. Y eso, no.
Yo quiero finalizar mi formación. Eso por un lado. He llegado hasta finalizar segundo con un grupo de compañeros y aunque algunos se van, siento que la oportunidad de terminar con ellos el camino es única. Si empezara en otro sitio, no sería mejor ni peor a priori, pero sí sería nuevo. Siempre estoy a tiempo, si el dinero y el tiempo lo permiten, de hacer tercero con gente nueva, pero no con los mismos con los que empecé.
Personalmente, tengo un interés especial en el estudio de grupos y sus mecánicas internas. Así que de natural tiendo a quedarme hasta el final de la película, aunque sea por curiosidad. Y quizá también, por inercia. Hay varias situaciones donde me he movido por inercia, donde he seguido por no terminar.
Ya el año pasado, cuando se fueron tres componentes de primero a segundo (desconozco si esta tasa es grande, pequeña o típica – pero me consta que a veces pueden no salir los grupos para el año siguiente), lo resumí en una frase que removió alguna conciencia que otra: “se van los lobos, se quedan los corderos”. Sigo teniendo la misma sensación. Evidentemente no me refería tanto a la gente en sí, sino a las circunstancias, y en concreto a señalar que es tanto consecuencia de los que lo dejan por tomar ellos la decisión, como de la escuela por su estilo de funcionamiento. Una invitación a tomar conciencia de eso, a ver qué está pasando ahí. Hubo quien se lo tomó a lo personal(esto es, como un insulto), en cuyo caso me alegro de que esa frase le impactara y removiera porque le ayudó a ver que tenía un conflicto con eso.
Este año hay otra criba. Y ocurre algo parecido. Una cosa que sí me da miedo, es que los cursos sean cada vez más complacientes, más “aquí no pasa nada”, etc. ya que si los que nos quedamos lo hacemos por finalizar la formación, y estamos pensando más en el título que en la formación en sí, pues la propia formación se resentirá para convertirse en un “como si”. Y eso, no.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Sopas, sopitas y soponcios
Pues qué cansado me ha dejado este fin de semana. Tenía cansancio acumulado de la semana anterior y no se ha disuelto durante el taller de fin de semana. Lo único, que he salido reconociendo la rabia y me he sentido bien con eso. Por el lado del aprendizaje, una fijación de los conceptos de transferencia y contratransferencia que me han venido bien para verlo más claro, y distinguir las diferencias entre el enfoque psicoanalítico y el gestaltico en este tema. Básicamente, que el psicoanálisis juega a recrear la situación original, cambiando al psicoanalista por la persona original que generó la transferencia, y desde ese punto avanzarla, atravesarla y trascenderla, y así disolver ese nudo. Esa neurosis se llama neurosis de transferencia ya que es una neurosis generada por la transferencia en sí.
La crítica de Perls era que ahí se negaba el presente, lo real, lo que hay. En la terapia Gestalt no se juega a eso, sino que se trabaja con lo que el terapeuta y el paciente sienten, sin que el terapeuta consienta/contribuya por lo común, a generar y provocar la neurosis de transferencia. CR LF
Ahora mismo me estoy recuperando. Se me quedaron los labios como cuando estoy incubando algún catarro o cosa mala, que estoy débil, etc. Y el estómago batiente. Pero hoy volver a trabajar, aunque esta mañana he estado sobre todo al llegar sin putas ganas de trabajar, a lo largo del día me he ido sintiendo mejor y entrando en la dinámica de hacer cosas, que está bien. Creo que va quedando bastante chulo lo que estoy haciendo. Lento eso sí, pero seguro. Bueno, enseguida llega navidad y me resisto a lanzar algo, porque si no, estaré mirando a ver qué acogida tiene, no lo podría evitar... por otro lado tengo curiosidad real de ver cómo funciona, así que eso me empuja a lanzarlo cuanto antes :)
Y me siento mejor ahora. Después de descansar aquí tirado cenando sopita de sobre y tomando uno de los relajantes que mejor me funcionan (hablar con mi compañera de piso - puedo notar cómo se me relajan los músculos de el cuello y la cara), creo que en vez de hacer algo medianamente productivo que tenía pensado, voy a ver una peli. Si no cambio de opinión, la ganadora será Pauline en la playa, una peli de Eric Rohmer que ya vi hace muchos años y me gustó mucho, y que me apetece volver a ver... hay una probabilidad del 53,7% de que me quede sopas, eso sí.
PD. antes de que se me olvide ponerlo, viendo este monólogo sobre la teoría de los dos cerebros(del hombre y de la mujer) de Mark Gungor, puedo explicar lo de el bienestar que me produce mi compi de piso:
¡Con ella, nunca he sentido peligrar mi caja de la Nada! En realidad, con ella me siento más cerca de mi caja de la nada, y eso me da bienestar. De hecho, al escucharla yo me acerco a mi nada. Qué curioso, ¿no? Y a la vez le presto atención y la escucho. No me suele pasar con muchas mujeres; ni a mi ni a la mayoría de hombres. Me hace sentir muy bien. No es sexo, para nada; esto en concreto es cercanía de espíritu.
En cualquier caso, se confirma: soy un hombre.
La crítica de Perls era que ahí se negaba el presente, lo real, lo que hay. En la terapia Gestalt no se juega a eso, sino que se trabaja con lo que el terapeuta y el paciente sienten, sin que el terapeuta consienta/contribuya por lo común, a generar y provocar la neurosis de transferencia. CR LF
Ahora mismo me estoy recuperando. Se me quedaron los labios como cuando estoy incubando algún catarro o cosa mala, que estoy débil, etc. Y el estómago batiente. Pero hoy volver a trabajar, aunque esta mañana he estado sobre todo al llegar sin putas ganas de trabajar, a lo largo del día me he ido sintiendo mejor y entrando en la dinámica de hacer cosas, que está bien. Creo que va quedando bastante chulo lo que estoy haciendo. Lento eso sí, pero seguro. Bueno, enseguida llega navidad y me resisto a lanzar algo, porque si no, estaré mirando a ver qué acogida tiene, no lo podría evitar... por otro lado tengo curiosidad real de ver cómo funciona, así que eso me empuja a lanzarlo cuanto antes :)
Y me siento mejor ahora. Después de descansar aquí tirado cenando sopita de sobre y tomando uno de los relajantes que mejor me funcionan (hablar con mi compañera de piso - puedo notar cómo se me relajan los músculos de el cuello y la cara), creo que en vez de hacer algo medianamente productivo que tenía pensado, voy a ver una peli. Si no cambio de opinión, la ganadora será Pauline en la playa, una peli de Eric Rohmer que ya vi hace muchos años y me gustó mucho, y que me apetece volver a ver... hay una probabilidad del 53,7% de que me quede sopas, eso sí.
PD. antes de que se me olvide ponerlo, viendo este monólogo sobre la teoría de los dos cerebros(del hombre y de la mujer) de Mark Gungor, puedo explicar lo de el bienestar que me produce mi compi de piso:
¡Con ella, nunca he sentido peligrar mi caja de la Nada! En realidad, con ella me siento más cerca de mi caja de la nada, y eso me da bienestar. De hecho, al escucharla yo me acerco a mi nada. Qué curioso, ¿no? Y a la vez le presto atención y la escucho. No me suele pasar con muchas mujeres; ni a mi ni a la mayoría de hombres. Me hace sentir muy bien. No es sexo, para nada; esto en concreto es cercanía de espíritu.
En cualquier caso, se confirma: soy un hombre.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Pajotes y pajillas
Acabo de hacerme un pajote y ahora me ha dado por escribir, ya ves. Hay que hacer lo que pide el cuerpo. Actos de expulsión física y emocional.
Estoy últimamente centrado en cosillas orientadas a internet. Se me ocurren proyectos para internet, y una gran diferencia es que me estoy poniendo manos a la obra en algunos. Por ejemplo el cacharrillo ese del camino que he puesto a la derecha, si os gusta ponérsuslo en vuestra pagina. Si os interesa decirlo, y ya daré instrucciones de cómo hacerlo que es muy fácil.
De vez en cuando me sale la exigencia de deberías de socializar más. Eso me hace sentirme culpable de pasar mi tiempo libre delante del ordenador en vez de delante de amigos o gachises, que también hay que pensar en tener guachos, para que te ayuden en la faena.
Seres humanos, vaya. Pero hoy me he quedado en casa. Viendo pelis y haciendo cosillas. Eso sí, ¡me ha dado por terminar una memoria! Qué cosas...
Estoy últimamente centrado en cosillas orientadas a internet. Se me ocurren proyectos para internet, y una gran diferencia es que me estoy poniendo manos a la obra en algunos. Por ejemplo el cacharrillo ese del camino que he puesto a la derecha, si os gusta ponérsuslo en vuestra pagina. Si os interesa decirlo, y ya daré instrucciones de cómo hacerlo que es muy fácil.
De vez en cuando me sale la exigencia de deberías de socializar más. Eso me hace sentirme culpable de pasar mi tiempo libre delante del ordenador en vez de delante de amigos o gachises, que también hay que pensar en tener guachos, para que te ayuden en la faena.
Seres humanos, vaya. Pero hoy me he quedado en casa. Viendo pelis y haciendo cosillas. Eso sí, ¡me ha dado por terminar una memoria! Qué cosas...
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domingo, 1 de noviembre de 2009
Miedo psicológico: la exigencia de la originalidad
Y seguimos con otro miedo, estoy que lo tiro señora...
El miedo a no ser original. Este es bueno.
Me he acordado de este miedo esta tarde en el autobús mientras leía el libro ese del psicoanálisis. No sé si por suerte o por desgracia, periódicamente, y esto es más o menos dos veces al mes, me toca hacer unos viajes en autobús solo de unas cuatro horitas o así.
El miedo a no ser original. Más que miedo, es la exigencia de ser original. Me exijo a mi mismo que lo que yo haga debe ser de valor intrínseco (mi definición de valor puede diferir de la acepción mayoritaria, pero eso es lo de menos). Es decir, que sea algo que aporte algo nuevo, que tenga valor por sí mismo. Que no sea (y que no pueda achacársele) ser una copia, un plagio, estar claramente basado en esto o en aquello. Si lo hago, quiero ser consciente de ello (a veces es simplemente así, y cuando es así yo no le doy mucha importancia).
Tengo miedo a la mediocridad, que para mí no consiste en hacer las cosas mal o bien, sino en no ofrecer una visión novedosa sobre algo. Los robots hacen las cosas bien, y no por eso tienen valor - espero que esto clarifique a lo que me refiero. La chispa humana, el valor intrínseco. El chiste que nadie ha hecho. El verso inaudito. La visión sorprendente. Eso.
A eso de los catorce años, o creo que antes, empecé a pensar en eso. Me di cuenta de que simplemente hacer las cosas bien no bastaba. O mejor, no me bastaba. Eso era fácil y sin fuste. Yo tenía que, además de hacer las cosas bien (como base), proponer nuevas vías. Donde ya no importa tanto si se hacen las cosas bien(preferible pero ni mucho menos necesario) sino hacerlas de manera auténtica, original.
Yo, que me caracterizaba por ser un estudiante modelo, tanto en las asignaturas de estudiar como las creativas y la gimnasia (le daba a todo, un día un amigo me dijo "tú que pasa, ¿eres perfecto o que?", si no recuerdo mal tras marcar un buen gol), empezó a saberme a poco hacer lo que me decían. Aprender lo que me hacían aprender. Es decir, ¿qué había de creativo en aprenderse de memoria esto o lo otro? Y más allá de eso, ¿para qué queremos aprender eso? A mi me empezaron a interesar otro tipo de cosas, lo que viene a llamarse la genialidad. Me empecé a fijar en otro tipo de música, de pintura, de cine, etc. Abrí mi mente a lo que aquellos buscadores de originalidad me ofrecían. Bueno: yo busqué, no sabía lo que iba a encontrar. Me pareció que lo normal ya no sabía a nada, había que buscar lo excepcional(por humano, no me refiero a excepcional como un ferrerorrocher).
Y así fui dejando de sacar tan buenas notas para empezar a ir estudiando justo antes del examen, ir dándome a la vida disoluta, interesándome por las cosas raras, etcétera, etcétera, etcétera...
El miedo a no ser original. Este es bueno.
Me he acordado de este miedo esta tarde en el autobús mientras leía el libro ese del psicoanálisis. No sé si por suerte o por desgracia, periódicamente, y esto es más o menos dos veces al mes, me toca hacer unos viajes en autobús solo de unas cuatro horitas o así.
El miedo a no ser original. Más que miedo, es la exigencia de ser original. Me exijo a mi mismo que lo que yo haga debe ser de valor intrínseco (mi definición de valor puede diferir de la acepción mayoritaria, pero eso es lo de menos). Es decir, que sea algo que aporte algo nuevo, que tenga valor por sí mismo. Que no sea (y que no pueda achacársele) ser una copia, un plagio, estar claramente basado en esto o en aquello. Si lo hago, quiero ser consciente de ello (a veces es simplemente así, y cuando es así yo no le doy mucha importancia).
Tengo miedo a la mediocridad, que para mí no consiste en hacer las cosas mal o bien, sino en no ofrecer una visión novedosa sobre algo. Los robots hacen las cosas bien, y no por eso tienen valor - espero que esto clarifique a lo que me refiero. La chispa humana, el valor intrínseco. El chiste que nadie ha hecho. El verso inaudito. La visión sorprendente. Eso.
A eso de los catorce años, o creo que antes, empecé a pensar en eso. Me di cuenta de que simplemente hacer las cosas bien no bastaba. O mejor, no me bastaba. Eso era fácil y sin fuste. Yo tenía que, además de hacer las cosas bien (como base), proponer nuevas vías. Donde ya no importa tanto si se hacen las cosas bien(preferible pero ni mucho menos necesario) sino hacerlas de manera auténtica, original.
Yo, que me caracterizaba por ser un estudiante modelo, tanto en las asignaturas de estudiar como las creativas y la gimnasia (le daba a todo, un día un amigo me dijo "tú que pasa, ¿eres perfecto o que?", si no recuerdo mal tras marcar un buen gol), empezó a saberme a poco hacer lo que me decían. Aprender lo que me hacían aprender. Es decir, ¿qué había de creativo en aprenderse de memoria esto o lo otro? Y más allá de eso, ¿para qué queremos aprender eso? A mi me empezaron a interesar otro tipo de cosas, lo que viene a llamarse la genialidad. Me empecé a fijar en otro tipo de música, de pintura, de cine, etc. Abrí mi mente a lo que aquellos buscadores de originalidad me ofrecían. Bueno: yo busqué, no sabía lo que iba a encontrar. Me pareció que lo normal ya no sabía a nada, había que buscar lo excepcional(por humano, no me refiero a excepcional como un ferrerorrocher).
Y así fui dejando de sacar tan buenas notas para empezar a ir estudiando justo antes del examen, ir dándome a la vida disoluta, interesándome por las cosas raras, etcétera, etcétera, etcétera...
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sábado, 24 de octubre de 2009
Formacion en Terapia Gestalt: memorias
Uno tiene la obligación moral de hacer las memorias de los talleres. Sin embargo, me cuesta mucho opnerme a ello.
Las memorias son sobre todo testimonio escrito de aquello que pasó. El primer beneficiario es uno, por dos motivos.
Uno, porque así puede volver y volver a lo que ocurrió, con su procesado posterior, a cómo lo vívió uno. Sin wishful thinking, sin idealizaciones: lo que ocurrió tal como uno lo vivió. Eso claramente, si uno ha sido sincero escribiéndolas - es que si no, es mejor no escribirlas, porque crea falsedad, y para eso mejor no crear nada.
Dos, porque en el proceso uno va llenando los huecos que quedan en la vivencia del taller. Se da cuenta de ciertas cosas que no se dió cuenta en el taller. Es una reflexión más reposada. Es más fácil ser observador desde la soledad, recordando y trasladando al presente las emociones, sentimientos e ideas expuestas, pudiendo así reaccionar desde la calma y poder ver su efecto en uno.
Qué buenas son las memorias. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto ponernos a hacerlas? A mí me cuesta horrores. En realidad, las trabajo, pero no por escrito. Los talleres están presentes normalmente hasta el siguiente taller. De más a menos, eso sí. Es decir, que los proceso - pero no queda testimonio escrito, más allá de este blog (que visto todo junto, debe ocupar más que las memorias de todo el curso - pero es otra cosa, es diferente. Complementario, se solapa de vez en cuando pero es otra cosa.
Ponerse a hacer las memorias requiere un esfuerzo, está claro. Hay que salir del área de confort, y ponerse a revivir algo que uno ha vivido.
Pensándolo bien, muchas veces echamos la vista atrás. Solemos recordar lo bueno... pero hacer las memorias del taller nos hace volver a algo... ¿que es supuestamente malo, entonces, y por eso no queremos volver a él? Nos crea incomodidad, supongo. Porque además, se trata de dar la opinión racional, en palabras de lo que pasó. No se puede uno escudar en la masa, y callarse su opinión. Se pone uno ante el más duro juez: uno mismo.
Es un tema difícil, este. Cada cual ha de resolverlo a su manera. Está claro que yo lo desvío a mi manera: escribiendo las cosas en mi universo: yo pongo las reglas, yo digo cuándo escribo, yo digo quién lo lee, yo digo cómo y por qué. Así ejerzo mi libertad. Sí, hablo de este blog.
Voy a ver Me llamo Earl en la tele. Quería ver Futurama, pero Me llamo Earl es buenísimo también.
Las memorias son sobre todo testimonio escrito de aquello que pasó. El primer beneficiario es uno, por dos motivos.
Uno, porque así puede volver y volver a lo que ocurrió, con su procesado posterior, a cómo lo vívió uno. Sin wishful thinking, sin idealizaciones: lo que ocurrió tal como uno lo vivió. Eso claramente, si uno ha sido sincero escribiéndolas - es que si no, es mejor no escribirlas, porque crea falsedad, y para eso mejor no crear nada.
Dos, porque en el proceso uno va llenando los huecos que quedan en la vivencia del taller. Se da cuenta de ciertas cosas que no se dió cuenta en el taller. Es una reflexión más reposada. Es más fácil ser observador desde la soledad, recordando y trasladando al presente las emociones, sentimientos e ideas expuestas, pudiendo así reaccionar desde la calma y poder ver su efecto en uno.
Qué buenas son las memorias. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto ponernos a hacerlas? A mí me cuesta horrores. En realidad, las trabajo, pero no por escrito. Los talleres están presentes normalmente hasta el siguiente taller. De más a menos, eso sí. Es decir, que los proceso - pero no queda testimonio escrito, más allá de este blog (que visto todo junto, debe ocupar más que las memorias de todo el curso - pero es otra cosa, es diferente. Complementario, se solapa de vez en cuando pero es otra cosa.
Ponerse a hacer las memorias requiere un esfuerzo, está claro. Hay que salir del área de confort, y ponerse a revivir algo que uno ha vivido.
Pensándolo bien, muchas veces echamos la vista atrás. Solemos recordar lo bueno... pero hacer las memorias del taller nos hace volver a algo... ¿que es supuestamente malo, entonces, y por eso no queremos volver a él? Nos crea incomodidad, supongo. Porque además, se trata de dar la opinión racional, en palabras de lo que pasó. No se puede uno escudar en la masa, y callarse su opinión. Se pone uno ante el más duro juez: uno mismo.
Es un tema difícil, este. Cada cual ha de resolverlo a su manera. Está claro que yo lo desvío a mi manera: escribiendo las cosas en mi universo: yo pongo las reglas, yo digo cuándo escribo, yo digo quién lo lee, yo digo cómo y por qué. Así ejerzo mi libertad. Sí, hablo de este blog.
Voy a ver Me llamo Earl en la tele. Quería ver Futurama, pero Me llamo Earl es buenísimo también.
Ni salí de casa ni la sonrisa puesta
Es duro hacerse ilusiones. Yo tiendo a hacerme ilusiones, y luego claro, cuando éstas no se cumplen llega el bajón. No llevo muy bien lo de perder, y me parece curioso. Creo que un día, para intentar ganar más, me obligué a no querer perder. Pero no sé, toda obligación conlleva una exigencia y asimismo un cercenamiento de una parte de uno.
No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.
Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.
En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.
PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.
No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.
Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.
En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.
PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.
domingo, 4 de octubre de 2009
A qué juegas
Vaya fin de semana...
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.
Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.
Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.
No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.
Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.
Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.
Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.
Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.
¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.
Continuará...
PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.
Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.
Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.
Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.
No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.
Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.
Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.
Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.
Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.
¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.
Continuará...
PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.
Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Jodido
Estoy jodido.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
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